domingo, 4 de mayo de 2008

Esperando...


Esperando, se me consume el cigarrillo, puedo esperar hasta que mi garanta quede seca; escribo y miro por si acaso su angelical rostro y su bella figura aparecen en el perímetro que alcanzan a observar mis ojos, todavía no llega y el humo que sigue contaminando e medio, me sofoca. Suena mi celular con ese ritmo tan característico al sonar, "un nuevo mensaje", era obvio, era ella, confrimandome que estaba llegando al punto de encuentro; (lo suponía) luego de leerlo confirme mi presentimiento esperando que apareciera, estaría a unas dos cuadras, la espera después del mensaje no fué larga; caminamos hacia el centro en busqueda de unos aros, esos que están a la moda nuevamente por todas las mujeres, los perla, blancos obviamente! ¿Dónde viste una mina con perlas de otro color? Yo, por lo menos, nunca.
Luego de colgarnos caminando por la peatonal nos preguntamos ¿dónde íbamos?, ¿qué ibamos a hacer? (ella llegando a la peatonal habia mencionado que quería hablar seriamente conmigo, por eso dejé que ella tomara la desición) sin dudar mucho, ambos sabíamos donde ir, pero ella fué más rápida que yo, como siempre, y me mencionó la plaza. (el único lugar que nunca pisé durante mi estadía en la vida sin ella); llegamos y optamos por no sentarnos en ese banquito marcado por los dos hace casi dos años antes, nos senamos en el de al lado, para que empieze una nueva historia, en un nuevo banco. Hablamos, se aclararon las cosas y nosé... pinta como que todo bien, no se como nombrar todo esto, pero el sentir que ella vuelve a ser parte de mi vida altera la satisfacción y el anhelo que tengo de vivir la vida día a día. Gracias.

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